Colegio Inglés San José

Misioneros Oblatos de María Inmaculada

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Mensaje Navidad 2020

SEÑOR JESÚS, APRESÚRATE Y NO TARDES

Antofagasta, Navidad del 2020 

Imagen mensaje Nav2020

Han transcurrido ya muchísimos años desde que escuché por primera vez un himno eclesial en el que se señalaba, “Maranatha”, “Ven Señor, no tardes, ven, que te esperamos; ven Señor, no tardes, ven pronto, Señor. El mundo muere de frío, el alma perdió el calor, los hombres no son hermanos porque han matado al Amor”...

Y así en el devenir del tiempo siento la misma sensación desde aquella vez primera cuando en el coro de mi capillita se entonaba este himno... siento que en definitiva al mundo le falta vida y le falta corazón. Y, ¿por qué este sentimiento? ¿Qué sucede en mi propio corazón? Entonces, necesariamente vuelco mi mirada en el acontecer de este último tiempo, en el que una sombra, cuál eclipse, impide ver esta realidad que es anunciada como una buena nueva, para esta humanidad que no se caracteriza por su obediencia y disposición, sino más bien todo lo contrario, renuente a acoger en sí misma la alegre iniciativa de Dios, en palabras de Francisco, en su Carta encíclica Laudato si “ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucción de todo el fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios intereses” de manera tal que nos vamos confinando cada vez más en el individualismo destructivo.

Por ello, surge tan significativamente vigorosa la figura, como la Sagrada Escritura nos muestra la persona de María de Nazareth, la Madre del Salvador, que siendo muy jovencita fue capaz de responder al tremendo desafío de llevar en su propio vientre al que pondrá por nombre Jesús, quien será grande y será llamado Hijo del Altísimo, de acuerdo a las palabras del Ángel anunciador de este feliz acontecimiento, de tal modo que ella, al enterarse del embarazo de su parienta Isabel, va sin demora a las montañas de Judá con el objeto de ayudarla en su condición de gravidez.

En estos últimos días que se han caracterizado por la incertidumbre en nuestro vivir, sin tener certeza de nada, y que incluso si lograremos vencer al mal que nos asola, el que nos ha llevado a una existencia de confinamiento y aislamiento, de pérdida de valores fundamentales para el buen convivir, se oyen algunas voces de esperanzas en que por fin se podrá poner resistencia férrea al virus mortal que se ha ensañado en esta rebelde y vulnerable sociedad nuestra, a través de la tan esperada vacuna para el Covid-19; tan esperada como ha sido el anuncio del Mesías en el pueblo de Israel. Pero sabemos que el mesianismo se fue gestando paulatinamente y con la participación de muchísimos actores de diversas épocas, pues así plugo a Dios realizar la Salvación: a través del gran misterio de la Encarnación.

Finalmente, en la cercanía de la realización de este anunciamiento profético, se nos invita a abrirnos, a aceptar esta maravillosa iniciativa de Dios en nuestras vidas, en el aquí y ahora de nuestra historia personal y colectiva. Esto es lo que queremos vivir, como un claro reflejo de una humanidad que espera ardientemente ser salvada, y por consiguiente tiene la actitud de apertura para recibir la gracia de Dios que es derramada sobre ella. Junto a la Iglesia rezamos “Ven ya Señor Jesús, Salvador nuestro, de tu radiante luz llena este día, camino de alegría y de esperanza, cabal acontecer de nueva vida, Concédenos, oh Padre omnipotente, por tu Hijo Jesucristo, hermano nuestro, vivir ahora el fuego de tu Espíritu, haciendo de esta tierra un cielo nuevo” Amén. (Himno de Sexta)

Que estos anhelos se hagan realidad en todas y cada una de las familias que conformamos la Comunidad Sanjosesina, y que los frutos de esta grandiosa iniciativa divina se vea reflejada en la sociedad toda, en esta Navidad y en el venidero año que ya se asoma.

Agradeciendo a Dios todo el bien que El hace a través de nuestros colaboradores, laicos comprometidos con el carisma oblato y profesionales de la Educación, y con la confianza puesta en el Señor que viene, les abrazo cordial y fraternalmente en Cristo y María Inmaculada.

P. Alejandro Osorio, omi
Presidente de la Fundación Educacional
Padre Mauricio Veillette, omi

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